MONCHITA, MONCHA, RAMONITA, RAMONA

Ramonita olvidó el falar galego a los cuatro años, cuando fue a vivir a Coruña con su tía Paca -cosa que sus hijas aprendieron de Eusebia mientras destripaban xoubas.

Desde niña, Monchita -como le llamaban- pensó que estaba enamorada de su primo Tolón, un mozo robusto diez años mayor que ella que la quería con locura.

Con Tolón paseaba por los soportales, arriba y abajo, de un lado a otro todas sus caderas, aunque pasados los noventa, siguiera negando que alguna vez estuvo gorda.

Tal vez si Monchita se hubiese casado con su primo Tolón, el de Ferrol, como habían pactado Abuela Isabel y Madre Lola, ahora todo sería distinto. Para empezar, yo no habría nacido.

Tuvo que entrometerse el azar, disfrazado de marino impecable y ocurrente, con aquel gracejo del sur y las bocamangas llenas de cocas y galones, para llevársela en volandas a tierras igual de húmedas, pero menos verdes.
Ferrol, 22 septiembre 1906 Málaga, 1 febrero 2004